Instituto de Medicina de Montaña y del Deporte 

La nutrición es un pilar fundamental del entrenamiento de un deportista, de forma que una buena estrategia nutricional mantiene (y mejora) la salud del deportista y optimiza su rendimiento deportivo.

El entrenamiento deportivo se basa en la capacidad de nuestro cuerpo de adaptarse a diferentes estímulos: cuando realizamos un esfuerzo que nos saca de nuestra zona de "confort", nuestro cuerpo intentará trabajar para adaptarse a él y estar más preparado la próxima vez. A día de hoy conocemos los mecanismos mediante los cuales nuestro organismo consigue mejorar después de cada ejercicio. En ello se basan los planes de entrenamiento diseñados por expertos, donde nada se decide ni se deja al azar, sino que se traza sobre una base de conocimientos de la adaptación del organismo a los diferentes estímulos. Es por ello que la duración, intensidad y periodización de los entrenamientos varían según el momento de la temporada así como en función de qué atributos deseamos trabajar (fuerza, resistencia, técnica,...).

Cualquier persona que haya entrenado con cierta asiduidad estará familiarizado con todos estos conceptos e incluso conocerá la forma de adaptarse de su cuerpo.

Pero, ¿Hemos pensado alguna vez qué papel juegan los nutrientes contenidos en los alimentos que ingerimos en este proceso? Un músculo necesita aminoácidos para crecer, necesita glucógeno que almacenar, grasas para ser más eficiente... ¿Y de donde salen todos estos sustratos? Efectivamente, la mayor parte de ellos dependen de QUÉ comemos y CUANDO lo comemos. 

En definitiva, un entrenamiento de alta calidad sin una nutrición de alta calidad dará unos resultados claramente inferiores, ya que el cuerpo no tendrá el "combustible" necesario para remodelar sus tejidos, seguir con la intensidad que deseamos en ese entrenamiento o recuperar de un ejercicio intenso para volver a entrenar pasadas pocas horas. 

Te proponemos que inicies una alimentación consciente, sabiendo por qué comes y cuando lo comes, de una forma sencilla, adaptada a tu ritmo de vida y a tu momento deportivo. Como cualquier otra parte de tu entrenamiento, la dieta debe ser personalizada y no puede transferirse de una persona a otra, ya que probablemente las necesidades entre dos deportistas serán muy diferentes en función de sus características y de lo que se desea trabajar.

Toda la información contenida en esta web tiene como objetivo complementar las recomendaciones nutricionales personalizadas que hemos diseñado para ti, para que tengas un fondo bibliográfico para consultar en cualquier momento y en cualquier lugar.

En este apartado puedes consultar una serie de artículos que te darán la base teórica sobre nutrición necesaria para comprender y cumplimentar bien la estrategia nutricional personalizada que te propongamos. 

En esta categoría encontrarás recetas de platos adecuados para consumir entre 2 y 3 horas antes del ejercicio. Estas recetas están diseñadas para aportar energía de combustión lenta, que te servirá de sustrato antes del entrenamiento de resistencia. En principio, para actividades que duren menos de 60 o 90 minutos no debería hacerte falta complementar nada durante la actividad, pero esto dependerá de tu nivel de entrenamiento y la estrategia nutricional que estés siguiendo en este momento.

Durante el ejercicio necesitamos un aporte inmediato de energía que nos permita seguir con nuestra actividad. Te proponemos varias recetas que puedes elaborar tu mism@ de forma sencilla  ¡Están deliciosas!

Tras las competiciones o los esfuerzos que ponen a prueba nuestra capacidad de homeostasis, nuestro cuerpo genera gran cantidad de productos de deshecho que debemos eliminar. Un buen descanso e hidratación contribuirán a que este proceso se produzca de forma más eficiente, pero no debemos olvidar que algunos alimentos pueden ayudarnos a una mejor recuperación.

Justo después del ejercicio, existe una ventana en la que nuestro cuerpo asimila los nutrientes de forma rápida y eficaz. Es lo que algunos denominan el "entrenamiento invisible", es decir, aquella parte de la nutrición deportiva que complementa de forma idónea el entrenamiento diario. Esta ventana dura de 20 minutos a 1 hora tras la finalización del ejercicio, por lo que los alimentos que vayamos a consumir deben estar preparados previamente.

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